lunes, 30 de abril de 2012

Misa funeral por E. Gutiérrez, 2-mayo, San Juan Bautista


La misa funeral por Enrique Gutiérrez se celebrará el próxima miercoles 2 de mayo a las 8:00 de la tarde en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista (Barrio bajo) de S. Juan de Aznalfarache.
 
Comparto además este escrito que he redactado en su memoria, y en el que es algo más que un recuerdo
 
Saludos y un fuerte abrazo agradecido.


Antonio Gutiérrez.

Unidos en el dolor y en la Esperanza.

Mi padre se durmió el martes de feria, 24 de abril de 2012, bajo el manto de su Virgen del Rosario, para despertar en los brazos de Dios,  tras cinco meses de agonía, como los cinco misterios del Rosario perpetuo que fue su vida.


La Hermandad quiso compartir la esquela mortuoria con la familia y al redactarla uní una serie de expresiones con las que he aprendido a vivir la muerte, con un prisma de colores. Por una parte la expresión del P. Enrique, con el que tantos cursillos he compartido, definiendo la muerte como dormirse en la tierra para despertarse en los brazos de Dios. Por otra unir el dolor y la esperanza con el que el cristiano debe asomarse a la muerte, porque la separación de un ser querido no es posible vivirla sin dolor; pero este es insoportable sin la esperanza que aporta la fe, la confianza de que si morimos en el señor, resucitaremos con él.

Con todo ello redacté una acción de gracias para la eucaristía del funeral, que paso a  exponer.

Así rezaba la esquela mortuoria en la que la Hermandad del Rosario anunciaba a los hermanos en la prensa la convocatoria a esta Eucaristía y el acompañamiento al cementerio de Enrique Gutiérrez.

Unidos, como hermanos, como miembros de la Iglesia.

En el dolor; porque una situación como la que hemos vivido, como la que estamos viviendo, no por esperada y casi agradecida (por poner fin a una agonía tan larga) deja de ser dolorosa.

En la Esperanza, porque la fe actúa en estos momentos como el limpiaparabrisas del coche, limpiando las lágrimas que empañan nuestro horizonte cercano y nos sigue recordando que tras este final, está el paso definitivo que nuestro padre ha comenzado para vivir la vida plena.

Y es aquí, en la Eucaristía, (acción de gracias) donde encontramos el espacio y el tiempo para agradecer una vida tan plena, tan fructífera, como la de nuestro padre. Un padre ejemplar que nos ha sabido transmitir, de palabra y testimonio, muchos valores, pero sobre todo la FE.

Cuando hace más de 23 años hice mi primer Cursillo de Cristiandad y me hablaban del Dios Padre Bueno, de sus cualidades, su cercanía, su cariño, su ternura… me fue fácil entenderlo; porque ese modelo de padre lo había conocido en carne y hueso.

A todos vosotros Gracias; por las muestra de respeto y cariño hacia él y hacia nosotros.

A Dios, Gracias por el padre que nos ha dado y que ahora recupera.

A nuestra Madre, en todas sus advocaciones, pero principalmente en las que han marcado la devoción de Enrique Gutiérrez, gracias por su consuelo, fruto de ese rosario perpetuo que ha sido su vida entre nosotros.

Mi padre fue un devoto de la Virgen excepcional, recuerdo cuantas veces nos buscaba para que lo llevásemos al Rocío, “a pedir prórroga”, o a la procesión de la Virgen de los Reyes, a la que por una promesa iba todos los años que pudo andando, pero que incluso en la silla de ruedas no faltó un 15 de agosto. Y su capilla de la Virgen del Rosario, eje de su vida en todos los aspectos.

Cuando le administraron el sacramento de la Unción, el sacerdote me preguntó en un momento de la ceremonia con qué advocación debía referirse a la Virgen y yo le indiqué que del Rosario… pero después hablando con él me dijo. Todas son la misma, pero en mi vida como rezaban las coplillas  que yo compuse hay tres especiales:

Reyes, Rosario, Rocío
Son los tres amores de mi devoción
Reyes para venerarte,
Rosario para rezarte
Y Rocío….dulce aroma
Que acompaña el camino
¡Blanca Paloma!.

Todo se ha llenado de su presencia, en la ausencia. Dicen que nadie muere mientras viva en el recuerdo de los suyos. Nosotros te reviviremos, te volveremos a pasar por el corazón muchas veces, recordando anécdotas, frases, mi hija hizo una semblanza de cómo quería recordarlo en la que se refleja tal y como era. Pero gracias a la fe que nos transmitió sabemos que está vivo, no en el recuerdo, sino en esa vida a la que estamos destinados desde el principio, a la espera de la Resurrección definitiva.

Descana en paz, e intercede por nosotros, papá, junto a la Virgen que tanto amaste en esta vida.

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