viernes, 27 de abril de 2012

Oración comunitaria al estilo de Taizé, 28-abr, San Juan Bautista, en San Juan

Estimados hermanos de fe:

Os ofrecemos la posibilidad de participar en la próxima oración comunitaria al estilo de Taizé que, los segundos y cuartos sábados del mes, compartimos en los salones parroquiales de la Iglesia de San Juan Bautista; en este caso, mañana, sábado 28 de abril, tras la eucaristía (20:00 horas), comenzando sobre las 20:35 y terminando sobre media hora después.

Por si no puedes asistir y quieres compartirla con otras personas, también te dejamos la oración (ver más abajo). Muchas gracias por atender este mensaje. Que Dios nos bendiga a todos.





INICIO - Canto: Cristo Jesús.
Cristo Jesús, oh fuego que abrasa, que las tinieblas en mí no tengan voz. Cristo Jesús, disipa mis sombras, y que en mí sólo hable tu amor.

Salmo 117:
Tras cada estrofa, repetimos todos: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

CORO A: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor, que fiarse de los jefes.

CORO B: Te doy gracias por que me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho; ha sido un milagro patente.

CORO A: Bendito el que viene en nombre del Señor; os bendecimos desde la casa del Señor. Tú eres mi Dios, te doy gracias.

CORO B: Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

Lectura de la primera carta del apóstol Juan 3, 1-2:
Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a Él. Queridos: Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es.

Lectura del evangelio de Juan 10, 11-18:
En aquel tiempo dijo Jesús:
-- Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre.

Canto: In resurrectione tua.
In resurrectione tua, Christe, coeli et terra laetentur.
Significado: En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra.

Silencio (unos instantes para meditar las lecturas).

Oración de Intercesión:
A través del Pastor, elevamos al dueño de la mies nuestras plegarias por todas las necesidades de la Iglesia y sus miembros. Y contestamos todos a cada intención: Conduce a tu pueblo a verdes pastos.
- Por todos los pastores de la Iglesia, para que a imagen de Cristo el Buen Pastor guíen a todos los fieles por los caminos del Señor hacia la casa del padre. Oremos.
- Por todos los que dirigen las naciones de la tierra, para que, a imagen del Buen Pastor, estén dispuestos a dar sus vidas por sus ovejas. Oremos.
- Por aquellas ovejas perdidas que, atendiendo a la llamada del pastor, sean encontradas, sanadas e incorporadas al rebaño que es la Iglesia. Oremos.
- Por los niños y sus catequistas, por los estudiantes y sus profesores, por los seminaristas y sus formadores, por que haya vocaciones, para que todos reciban la ayuda del Espíritu Santo en su aprendizaje y enseñanza. Oremos.
- Por los enfermos, para que Cristo el Buen Pastor sane sus heridas y les lleve a fuentes tranquilas donde reparar sus fuerzas. Oremos.
- Por los padres y madres de familia, para que estén atentos a las necesidades de sus hijos y los encaminen por los senderos de la justicia y la verdad. Oremos.
– Por todos los que seguimos al único Pastor, para que seamos dóciles a su voz que nos llama a formar un solo rebaño. Oremos.
- Por tu resurrección has confirmado la fe de tus discípulos y les has enviado al mundo: que tu Iglesia sea a su vez fiel en la proclamación de la Buena Noticia. Oremos.
- Por tu resurrección nos has reconciliado en tu paz: haz que todos los bautizados entren en una misma comunión de fe y de amor. Oremos.
- Por todos los misioneros para experimenten la paga que lleva consigo la predicación del Evangelio. Oremos.
- Por la unidad de los cristianos, para que pronto seamos todos, un mismo rebaño tras un mismo Pastor. Oremos.
Otras intenciones libres: acción de gracias, bendiciones, peticiones...

Padrenuestro (todos juntos nos levantamos y nos damos la mano).

Oraciones breves:
I. Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad para que alimentados con el mismo pan del cielo, permanezcamos unidos en el mismo amor.
II. Jesús, luz de nuestros corazones, desde tu resurrección siempre vienes a nosotros. Dondequiera que nos encontremos, siempre nos estás esperando y nos dices: "Venid a mí los que estáis cansados y encontraréis el descanso".
III. Señor Cristo, haz que tengamos los ojos puestos en ti en todo momento. Con frecuencia olvidamos que estamos habitados por tu Espíritu Santo, que rezas en nosotros, que nos amas a todos. Tu milagro en nosotros es tu confianza y tu continuo perdón.
IV. Bendícenos, Cristo, mantennos en el espíritu de las bienaventuranzas: alegría, sencillez, misericordia.
V. Cristo Jesús, sin haberte visto te amamos. Sin verte todavía te damos nuestra confianza. Bendícenos, a nosotros que descansamos en tu paz.
VI. Cristo, el Resucitado, contigo avanzamos de descubrimiento en descubrimiento. Buscando lo que esperas de nosotros, nuestra vida se abre al Espíritu Santo. El hace que brote en nosotros lo que ni siquiera nos atrevíamos a esperar.
VII. Jesús, el Resucitado, tú infundes en nosotros el Espíritu Santo. Quisiéramos decirte: tú tienes las palabras que dan vida a nuestra alma, ¿a quién iríamos sino a ti, el Resucitado?
IX. Tú, el Resucitado, cuando tenemos el simple deseo de acoger tu amor, poco a poco se enciende una llama en lo profundo de nuestro ser. Animada por el Espíritu Santo, esta llama de amor puede ser muy frágil al principio. Lo sorprendente es que arda siempre. Y cuando comprendemos que tú nos amas, la confianza de la fe llega a ser nuestro propio canto.

Canto: In manus tuas Pater.
In manus tuas Pater, commendo spiritum meum.
Significado: En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu.

Canto: Tengo sed del Dios de vida.
Tengo sed del Dios de vida; de entregarme a ti, Señor Jesús.
Nuestro ser espera confiado, mientras no repose en ti.

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