sábado, 23 de noviembre de 2013

Propuesta de oración comunitaria para la festividad de Cristo Rey (23 a 24-nov)


Canto inicial:
Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor". Ya están pisando nuestros pies, tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta; allá suben las tribus, las tribus del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron...

Monición de entrada:
Seamos todos bienvenidos, queridas hermanas y hermanos, a la celebración de este último domingo del Tiempo Ordinario. El próximo domingo iniciamos el Adviento y, con ello, un nuevo ciclo y año litúrgico: El A. En este fin de semana celebramos la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que también se conoce como el Día de Cristo Rey. Jesús nos quiere contar que la única manera de ser un auténtico Rey es poniéndose al servicio de los demás, una verdadera novedad en el mundo en su época y en la que vivimos. La incomprensión le llevó a una muerte en la Cruz y Él la convirtió en trono de Amor y de Misericordia. Cada uno de nosotros podemos convertirnos en verdaderos ciudadanos de su Reino, si nos ponemos al servicio del prójimo, sobre todo de aquellos más débiles y pobres.

Acto penitencial:
Señor Jesús, Tú que eres un rey humilde y manso de corazón perdona nuestras constantes faltas de soberbia.
TODOS: Señor, Ten Piedad
Señor Jesús, Tú, como rey que eres, nos pides que aceptemos los símbolos de tu realeza: tu yugo llevadero y tu carga ligera, disculpa nuestros pecados de abuso de poder y de humillación a los hermanos.
TODOS: Cristo, Ten Piedad
Señor Jesús, Tú que eres un rey alegre y mostraste tu Reino a la gente sencilla, no tengas en cuenta nuestras habituales petulancias y los actos de injusta superioridad.
TODOS: Jesús, Ten Piedad

Lectura del Salmo 121:
TODOS: QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON: "VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR".
CORO A: ¡Qué alegría cuando me dijeron:  «Vamos a la casa del Señor»!
CORO B: Ya están pisando nuestros pies  tus umbrales, Jerusalén.

CORO A: Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor.
CORO B: En ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

CORO A: Porque allí está los tribunales del palacio de David, los tribunales donde se administra justicia.
CORO B: Rogad por la paz de Jerusalén; vivan en paz los que te aman.

CORO A: Reine la paz dentro de tus muros; la prosperidad en tus palacios.
CORO B: Por amor a mis hermanos y amigos, diré: "La paz contigo".

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses 1, 12-20.
Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades; todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 23, 35-43.
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido".
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo".
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros".
Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada". Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino".
Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso".

Silencio (unos instantes de silencio para meditar las lecturas).

Oración de intercesión:
Señor Dios Padre Nuestro, en unos tiempos confusos y difíciles, donde hay ausencia de paz y de concordia, de amor y libertad, te invocamos con amor, esperanza y fe, para que, como decimos en el Padrenuestro: ”Venga a nosotros tu Reino". Y respondemos unidos: Esperamos tu Reino.
- Por toda la Iglesia de Dios para que sepa perseverar en la búsqueda de Tu Reino. Oremos.
- Por los gobernantes de todos los países de la tierra para que lleven a las gentes que gobiernan hacia la paz y la concordia. Oremos.
- Por los educadores y por los catequistas para que sepan, con alegría, mostrar el Reino a los que empiezan. Oremos.
- Por los pobres, los enfermos, los ancianos, los solitarios, los abandonados, los que no tienen casa, para que la llegada, inminente, del Reino de Dios, cure todas sus heridas. Oremos.
Intenciones libres (acción de gracias, peticiones, bendiciones...).

Padrenuestro...

Oraciones breves:
- Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza. A él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
- Dios Todopoderoso y Eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del Universo; haz que toda la creación, liberada por la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin.
- Dios Padre Nuestro, danos fuerzas para amarnos entre nosotros y poder llevar el Evangelio de tu Hijo, el Rey del Mundo, hasta los confines de la Tierra.
- Reina del Cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor, a quien llevaste en tu seno, aleluya,  ha resucitado, según su palabra, aleluya. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
- Santa Maria, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, vela por tus hijos, escucha nuestras suplicas y haz que los que te proclamamos con firmeza como la madre de Dios, sintamos tu proteccion.

Oración común (TODOS):
Reinaré, contigo, Señor, anunciando tu misericordia y  tu lealtad, tu presencia y tu comunión con el Padre, tu fidelidad y tu reinado de  vida y Verdad.
Reinaré, contigo, Señor, y con tu Espíritu, me empujarás por el sendero de la verdad y lejos de la mentira, apartándome de aquellos que, dicen ser de los tuyos, pero se comportan como si nunca te hubieran conocido.
Reinaré, contigo, Señor, dando gracias por tu nombre  y proclamando que, Tú Señor, eres Rey, siempre Rey, sólo Rey.

CANTO: Tu reino es vida...
Tu reino es vida, tu reino es verdad;  tu reino es justicia, tu reino es paz;  tu reino es gracia, tu reino es amor:
venga a nosotros tu reino, Señor; venga a nosotros tu reino, Señor.
Tu reino es vida...

TODOS: Dios te salve, María, llena eres de gracia... Y gloria...

XXXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. 23 de noviembre de 2013.


Esta oración se compartirá hoy 23-nov, D.m., en la iglesia parroquial de San Juan Bautista (Barrio Bajo de San Juan de Aznalfarache), alrededor de las 19:00, tras la Eucaristía de 18:30.

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