sábado, 26 de abril de 2014

Propuesta de oración comunitaria para este fin de semana de II Domingo de Pascua (26 y 27 de abril)

CANTO DE ENTRADA: Resucitó.
Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya. Aleluya, Aleluya, Aleluya, resucitó.
- La muerte... ¿Dónde está la muerte? ¿Dónde está mi muerte? ¿Dónde su victoria?.
- Gracias sean dadas al Padre, que nos pasó a su reino, donde se vive de amor.
- Alegría, alegría, hermanos, que si hoy nos queremos, es que resucitó.
- Si con Él morimos, con Él vivimos, con Él cantamos... ¡Aleluya!

Reflexión inicial:
En este segundo domingo de Pascua, contemplamos la escena impresionante del Apóstol Tomás, que pasó de incrédulo a gran creyente y que pronunció una de las más bellas jaculatorias de la realidad cristiana: "Señor Mío y Dios Mío", al ver a Jesús. Celebramos también la fiesta de la Divina Misericordia instituida por el Papa Juan Pablo II, que además, en su momento, coincidió con su muerte... Y además, este domingo, en una realidad plena de alegría, la Iglesia Universal, de mano del Papa Francisco, canoniza a Juan XXIII y a Juan Pablo II, grandes puntales de nuestra fe. Día grande para la Iglesia y para todos nosotros que, a pesar de nuestros defectos, esperamos la santidad que Cristo nos ofrece.

Lectura del Salmo 117 (a dos coros).
TODOS:  DAD GRACIAS AL SEÑOR PORQUE ES BUENO, PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA.
CORO A: Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia.
CORO B: Digan los fieles del Señor: "Eterna es su misericordia".

CORO A: Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó. El Señor es mi fuerza y mi energía.
CORO B: Dios es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos.

CORO A: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
CORO B: Éste es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 42-47.
Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20, 19-31.
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros". Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo". Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo".
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros". Luego, dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente". Contestó Tomás: "¡Señor Mío y Dios mío!".
Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto". Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

Unos instantes de silencio para meditar las lecturas...

Oración de intercesión:
En este fin de semana, nos llega aún el eco del sepulcro vacío que celebrábamos el pasado domingo. En las manos llagadas de Cristo ponemos nuestras súplicas para que las llene con el gozo de la Resurrección. Hoy nuestra plegaria es: Cristo resucitado, escúchanos.
– Por el Papa Francisco, que en este domingo eleva a los altares a dos “grandes” de la historia de la Iglesia, Juan XXIII y Juan Pablo II. Gran ocasión por una Iglesia que espera la santidad de todos sus miembros. Oremos.
- Una vez más, por el Papa Francisco, por los obispos y demás ministros ordenados, para que sean fieles portadores de la noticia de Cristo resucitado como Salvador del hombre. Oremos.
– Por los países del mundo entero, para que la escucha de la Buena Noticia promueva vocaciones nativas que fortalezcan la fe entre sus compatriotas. Oremos.
– Por los enfermos, para que sean consolados por la misericordia divina que emana de las llagas de Cristo resucitado. Oremos.
– Por todos los que en esta Pascua recibirán los sacramentos de iniciación, para que su fe se fortalezca día a día y lleguen a ser perfectos discípulos de Cristo. Oremos.
– Por las familias cristianas para que sean mensajes vivos de la Resurrección de Cristo. Oremos.
– Por todos nosotros que hemos celebrado la resurrección de Cristo, para que la participación frecuente en sus sacramentos nos acerque cada día más a una plena adhesión a su Reino. Oremos.
Otras intenciones libres: acciones de gracia, bendiciones, peticiones...
Padrenuestro.

Oraciones breves:
- "Porque me has visto, Tomás, has creído", dice el Señor. Benditos los que creen sin haber visto.
- Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con la celebración anual de la Santa Pascua, acrecienta en nosotros la fe, para que creamos constantemente en el efecto sanador del Espíritu Santo, obtenido por nuestro Bautismo.
- Danos, Señor, Dios Todopoderoso, tu gracia para que la fuerza recibida en los sacramentos pascuales nos lleve a la Vida Eterna.

TODOS: ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que entremos y creamos en Ti. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que no tengamos miedo de creer en Ti.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que veamos el horizonte del cielo. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que dejemos las dudas.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que vivamos en Ti. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y así entres en nuestros corazones.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y así, Señor, podamos descubrirte. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y vivamos en tu Vida Eterna.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y no pidamos pruebas de tu existencia. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y vivamos con alegría nuestra Fe. Amén.

TODOS: Madre: Mientras el Sábado Santo se libraba el combate entre la Luz y las tinieblas, el Espíritu Consolador invadía tu corazón, aliviando tu dolor,
el Padre terminaba su obra maestra: Cristo Resucitado, y tú en silenciosa espera...
¡Cuánto aprendo de tu silencio sonoro! Gracias, Madre, por permitirme entrar en el jardín de tu alma y acompañarte en tu dolor.
- No me cabe la menor duda de que fuiste tú la primera a quien buscó Jesús resucitado.
¿Qué pasó en tu corazón cuando al tercer día brilló el Sol Naciente con toda su gloria?
¿Cómo celebraron juntos aquél momento? Me imagino lo que sentiste.
Déjame ver con tu mirada el rostro de tu Hijo Resucitado, alegrarme y regocijarme en Él como tú lo hiciste.
- A ti te constituyó en Madre de la Iglesia, que a mí me conceda resucitar con Él;
que me haga una persona nueva, que piense en las cosas de arriba, y las busque por encima de todo. Amén.

TODOS: Avemaría y Gloria.


Canto final: Sálvame, Virgen María. Sálvame, Virgen María, óyeme, te imploro con fe. Mi corazón en ti confía, Virgen María, sálvame. Virgen María, sálvame. sálvame.

NOTA: Esta oración comunitaria, D.m., la compartiremos presencialmente en los salones parroquiales de la Iglesia de San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache, a las 19:15, para luego pasar a celebrar la Eucaristía, a las 20:00. Este texto queda aquí para quienes quieran compartirla con otras personas allá donde se encuentren. Feliz Pascua.

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