sábado, 24 de mayo de 2014

Propuesta de texto de oración comunitaria para 24-25 de mayo



Canto inicial: Espíritu Santo, ven...
Espíritu Santo, ven, ven... Espíritu Santo, ven, ven... Espíritu Santo, ven, ven... En el nombre del Señor.
-Acompáñame, ilumíname, toma mi vida. Acompáñame, ilumíname... ¡Espíritu Santo ven!
- Santifícame, transfórmame, Tú cada día. Santifícame, transfórmame... ¡Espíritu Santo, ven!
- Resucítame, conviérteme, todos los días. Glorifícame, renuévame... ¡Espíritu Santo, ven!
- Resucítame, conviérteme,  renuévame todos los días... Acompáñame, transfórmame, toma mi vida.
Ilumíname, condúceme... ¡Espíritu Santo ven!

Reflexión inicial:
- Recibid la más cordial bienvenida en este momento jubiloso de inicio de esta oración comunitaria. Comenzamos a vivir el Sexto Domingo de Pascua, este tiempo de plenitud, tras la Resurrección del Señor Jesús, que va alcanzando sus objetivos. El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor y ya el siguiente será la gran fiesta de Pentecostés. Como adelanto de todo ello, Jesús nos recuerda que el Espíritu Santo está ya cerca. Y que Él vendrá a enseñárnoslo todo, aquello que nos falta por saber y aprender… para ser felices ya en esta vida. Abramos, pues, nuestros corazones a la celebración y de hoy y con desbordante alegría iniciemos, pues, esta oración previa al domingo 25 de mayo, él último del mes de María; tengámoslo en cuenta para nuestro canto mariano del final de la celebración. Las lecturas de este domingo tienen sabor a Espíritu Santo. Dentro de pocos días celebraremos la gran PASCUA DE PENTECOSTÉS. Es decir; la venida del Espíritu Santo. Los primeros cristianos confiaron, aunque nunca habían escuchado que existía, en la presencia del Espíritu. Todo lo que hicieron y dijeron, fue confirmado por lo que Jesús les prometió: LA AYUDA Y LA DEFENSA DEL ESPÍRITU SANTO

Acto penitencial:
- Señor Jesús, Tú que nos pides, especialmente hoy, que te amemos y guardemos tus mandamientos, disculpa nuestras faltas en el amor a Dios y al prójimo. TODOS: Señor, Ten Piedad.
- Señor Jesús, Tú que nos anuncias el envío del Espíritu Santo perdona nuestras faltas de dedicación al necesario culto del Paráclito y al conocimiento de la realidad de sus dones. TODOS: Cristo, Ten Piedad.
- Señor Jesús, tú que nos has prometido la unidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu con nosotros mismos, miembros del Pueblo de Dios, no tengas en cuenta nuestros repetidos pecados contra la Unidad de los cristianos. TODOS: Señor, ten piedad.

Monición a la primera lectura:
Los Hechos de los Apóstoles nos refieren los trabajos de Felipe, que recién nombrado diácono, emprende una vigorosa acción de apostolado. Predica en Samaría, el país considerado por los judíos como apóstata y extranjero, a pesar de que adoraban al mismo Dios. La Palabra es bien recibida y tanto es así que se hace necesario el viaje de Pedro y Juan para confirmar a tanto convertido. La imposición de las manos (hoy la hacen los obispos en el Sacramento de la Confirmación), hace adultos en la fe a los recién bautizados; les comunica el Espíritu y este Espíritu de Dios aletea en proximidad al acercarse el tiempo de Pentecostés.

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17.
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces, les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Lectura del Salmo 65:
TODOS: ACLAMAD AL SEÑOR, TIERRA ENTERA.
CORO A: Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre.
CORO B: Cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».

A: Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu Nombre.
B: Venid a ver las obras de Dios,  sus temibles proezas en favor de los hombres.

A: Transformó el mar en tierra firme,  a pie atravesaron el río.
B: Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente.

A: Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo.
B: Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su favor.

Lectura de la I Carta del Apóstol San Pedro 3, 15-18:
Queridos hermanos: Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados, queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
  
Monición al Evangelio:
En el Evangelio de San Juan, Jesús anuncia el envío y la presencia del Espíritu, el defensor. Es Él mismo quien nos anima día a día, hora a hora, a la Iglesia en su caminar y es Él el que está presente en nuestra celebración dominical. La fuerza del Espíritu realizará también el milagro cotidiano de transformar el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Canto: Aleluya, aleluya... Aleluya.
Jn 14, 23: "El que me ama guardara mi palabra", dice el Señor, "y mi Padre lo amará, y vendremos a él".
Con gritos de júbilo, anunciadlo y proclamadlo; publicadlo hasta el confín de la tarde. Decid: "El Señor ha redimido a su pueblo". Aleluya...

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 15-21:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él".

Silencio (unos instantes de silencio para meditar las lecturas).
 
Oración de intercesión:
En este tiempo de Pascua, desde la luz de la Resurrección, vemos aún muchas necesidades en nuestro entorno y en nuestro mundo. Pedimos al Padre que atienda estas necesidades de su pueblo y del mundo entero. Repetimos: PADRE, ATIENDE ESTAS INTENCIONES QUE TE PRESENTAMOS.
– Te pedimos por el Papa Francisco, por los frutos de su viaje a Tierra Santa, y para que no se canse de invitar al mundo a la conversión y a participar de la luz de la Resurrección. Oremos.
- Por la Iglesia, por el Papa Francisco, por nuestro Obispo Juan José y su auxiliar Santiago, para que cuenten siempre con el aliento del Espíritu Santo y puedan llevar a cabo la misión que Jesús ha confiado a sus Apóstoles. Oremos.
- Por todos los obispos, el clero, religiosas y religiosos, misioneros y misioneras, diáconos, seminaristas, pastores y reverendos, para que todos nos sintamos Iglesia, hijos de un mismo Dios y hermanos en la fe. Oremos.
- Por nuestro párroco y nuestro diácono, para que el Señor les dé muchas fuerzas y ánimo desde la fe, para seguir afrontando y superando los retos que se les presentan en la vida. Y por todos los enfermos. Oremos.
- Bendice, Señor, a quienes elegiste para que se consagren a Ti, incrementa el número de los llamados, aumenta su ilusión y su generosidad, para que sean Luz y Sal de la tierra. Oremos.
- Bendice a nuestra provincia, haz sentir su responsabilidad a nuestros gobernantes, para que haya Justicia dentro del orden, para que haya más Amor entre los hombres. Oremos.

PADRE, ATIENDE ESTAS INTENCIONES QUE TE PRESENTAMOS.
- Bendice nuestra sed de ser santos, nuestras ansias apostólicas, nuestras familias, nuestros estudios, nuestros trabajos... Todas nuestras cosas. Oremos.
– Te pedimos por todos los hombres del mundo para que se encienda en sus corazones la llama de la salvación y sigan los pasos del Evangelio. Oremos.
– Te pedimos por los pobres, los necesitados, los enfermos, y por todos los que necesitan cariño y atención, para que suscites en todos los que les rodean momentos y actitudes de verdadero amor cristiano. Oremos.
– Te pedimos por todos los que trabajan en tu Reino para que guarden con perseverancia tus mandamientos y así sean reflejo del Amor del Padre. Oremos.
- Bendice nuestros grupos para vivir la fe comunitariamente y despierta la inquietud de los que, por descuidar sus reuniones, perdieron la ilusión apostólica de tu Gracia. Oremos.
- Para que leamos con más constancia la Biblia. ¿Quién de nosotros ha leído todo el Nuevo Testamento? ¿Cómo podemos conocer a Jesús si preferimos cualquier película a ver o leer su vida? Oremos.
– Te pedimos por los matrimonios cristianos, para que fundamentando su amor en la resurrección de Cristo, sepan mantenerse fieles al compromiso de su matrimonio. Oremos.
- Por los que van a recibir la primera Comunión, por los jóvenes que se van a confirmar, para que sus familiares les ayuden con el ejemplo de sus vidas a ser buenos cristianos. Oremos.
- Por todos nuestros seres queridos que ya han muerto. Para que nunca les olvidemos. Para que guardemos lo que ellos nos dejaron. Especialmente su fe y su amor a Dios. Sus mandamientos y la misa de cada domingo.
- Para que todos los templos y congregaciones sean lugares de acogida, de encuentro, de amor y de paz entre hermanos. Oremos.
- Señor, infúndenos una fe auténtica, alegría y simpatía en el trato con los hermanos, ardor y brío apostólico para no cruzarnos nunca de brazos y trabajar siempre más y mejor. Oremos.
- Señor, que no necesitamos milagros para creer y obrar, pero que tengamos tanta Fe que merezcamos que nos los hagas. Oremos.
- Señor, danos cristianos que te amen sobre todas las cosas, fieles al lema: "Aunque todos te abandonen, yo no". Oremos.
- Por el más cobarde de nosotros, por el que más necesita de tu Gracia, por el que cree necesitarla menos, por el que de nosotros menos trabaja y menos se sacrifica, por los que se conforman con lo que han hecho. Oremos.
- Por los que se empeñan en servir a dos señores, por los que se enfrían en tu servicio, por el que más nos fastidia y santifica. Oremos.
- Por los que menos se interesan por tu Reino, por los cristianos que no te conocen, por los que nos compadecen. Oremos.
- Bendice a los que sin conocerte te buscan. Dales, Señor, misioneros, dales Fe. Oremos.
- Por los que se han encomendado a nuestras oraciones, por los que principalmente quisiéramos tener presentes ahora. Oremos.
- Bendice a los hermanos separados, para que todos los que invocamos tu nombre lleguemos a la unidad. Oremos.
- Por los cristianos perseguidos en el mundo, para que haya entendimiento entre ideologías, culturas y religiones en todas partes. Oremos.
- Por todos nosotros, para que tengamos una fe más auténtica, para que no nos conformemos con estar bautizados. Oremos.

Otras intercesiones: acciones de gracia, bendiciones, peticiones...

PADRENUESTRO.

Oraciones breves:
-Jn 14, 15-16: Concédenos, Dios Todopoderoso, continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado; y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
- Si me amáis, guardareis mis mandamientos, dice el Señor. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que siempre esté con vosotros.
- Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con la celebración anual de la Santa Pascua, acrecienta en nosotros la fe, para que creamos constantemente en el efecto sanador del Espíritu Santo, obtenido por nuestro Bautismo.

TODOS: ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que entremos y creamos en Ti. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que no tengamos miedo de creer en Ti.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que veamos el horizonte del cielo. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que dejemos las dudas.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS, para que vivamos en Ti. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y así entres en nuestros corazones.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y así, Señor, podamos descubrirte. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y vivamos en tu Vida Eterna.
ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y no pidamos pruebas de tu existencia. ÁBRENOS, SEÑOR, LAS PUERTAS y vivamos con alegría nuestra Fe. Amén.

Necesitamos de Ti, Señor:
- Para no vivir desunidos ni enfrentados. Porque podemos olvidarte. Para seguir tus caminos. Porque no queremos vivir de espaldas a Ti... TODOS: NECESITAMOS DE TI, SEÑOR.
- ¿Quién nos dará vida e ilusión? ¿Cómo encontrar fuerza para seguir adelante? ¿Dónde está el secreto de tu persona? TODOS: NECESITAMOS DE TI, SEÑOR.
- Somos débiles, y Tú lo sabes. Somos contradictorios, y Tú nos conoces. Somos “sí”, pero “no”, y Tú nos quieres... TODOS: NECESITAMOS DE TI, SEÑOR.
- No dejes que recordarnos tus mandatos. No dejes de hablarnos con tu Palabra. No dejes de animarnos con el Espíritu. No dejes de alimentarnos con la Eucaristía... TODOS: NECESITAMOS DE TI, SEÑOR

Por Ti, Señor, lo haré:
TODOS: POR TI, SEÑOR, LO HARÉ. Miraré hacia el cielo cada vez que me encuentre en cruel batalla con mi soledad.
Buscaré respuestas en tu Palabra cuando el discurso del mundo sea promesa hueca.
Aceptaré tus mandamientos, porque al aceptarlos, reverenciarlos y vivirlos sé que se encuentra el secreto para dar contigo para amar al Padre y vivir en el Espíritu. POR TI, Y PORQUE LO NECESITO, LO HARÉ SEÑOR

Canto: Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás, contigo por el camino, Santa María va.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven... (BIS).
Aunque te diga algunos que nada puede cambiar, lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.
Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven... (BIS).

Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh, piadosa, oh, dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios...
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Bajo tu Amparo: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Canto final: Sálvame, Virgen María. Sálvame, Virgen María, óyeme, te imploro con fe. Mi corazón en ti confía, Virgen María, sálvame. Virgen María, sálvame. sálvame.

Quiero decir que sí...
- Quiero decir que sí, como tú, María, como tú un día, como tú, María;
quiero decir que sí, quiero decir que sí, quiero decir que sí, quiero decir que sí.
- Quiero negarme a mí, como tú, María, como tú un día, como tú, María;
quiero negarme a mí, quiero negarme a mí, quiero negarme a mí, quiero negarme a mí.
- Quiero seguirle a Él, como tú, María, como tú un día, como tú, María;
quiero seguirle a Él, quiero seguirle a Él, quiero seguirle a Él, quiero seguirle a Él.


TODOS: Avemaría y Gloria.

NOTA: Este texto es sólo una propuesta para una posible oración comunitaria allá donde se quiera compartir. Esta oración comunitaria la compartiremos presencialmente en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista, este sábado 24 de mayo a las 19:00, para luego pasar a formar parte de la celebración de la Eucaristía, a las 20:00.

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