sábado, 7 de junio de 2014

Muchas felicidades... Ven, Espíritu Santo


Muchas felicidades a todo nuestro arciprestazgo y a la Iglesia de Sevilla, en este día en que conmemoramos el Regalo de Dios a través del Espíritu Santo y el regalo de los dones que comparte con nosotros.


Muchas felicidades especialmente a la comunidad parroquial del Espíritu Santo (Mairena del Aljarafe), que hoy celebra el día de la advocación a lo que está dedicada.

Que el Señor nos bendiga e ilumine a todos aún más para los próximos tiempos.

1. Señor, danos el don de la sabiduría. Por la sabiduría, que es un don que se aprende con el corazón, saboreamos y gustamos lo bueno que es el Señor. Así aceptamos lo que en nuestra vida pasa, viendo en todos los acontecimientos la historia de amor que Dios va escribiendo junto a nosotros: nuestra propia historia.
2. Danos, Señor, el don del entendimiento. Con este don, Señor, podemos leer por dentro, estudiar a fondo, llegar al corazón de las cosas. Así llegamos a calar en el sentido y en el por qué de las cosas y de nuestra propia vida, a veces, tan difícil de entender. Nos hacemos capaces de sorprendernos gratamente con las personas que nos rodean.
3. Señor, danos el don del consejo. Por este don Tú nos ayudas a vivir y nos ayudas a tomar las decisiones que afectan a nuestra vida y a la vida de los demás. Este don es el que nos une a otros para buscar conjuntamente, y para animarnos en el camino que nos lleva hacia Ti.
4. Señor, danos el don de la fortaleza. Con este don Tú nos das, Señor, el valor, la constancia y la perseverancia. Porque la vida no puede vivirse a pedazos, hay que definirse, hay que “mojarse”; y para eso, necesitamos la tenacidad y la fortaleza.
5. Señor, danos el don de la ciencia. El don de la ciencia que no se aprende en los libros, sino en el diálogo con el Maestro: Cristo crucificado. Porque la Cruz de Cristo es la cátedra en la que se aprende la ciencia del amor, por la que se bendice a Dios por todo lo que hace en nuestra vida, y sabemos que nada nos podrá separar del amor de Dios.
6. Señor, danos el don de piedad. El don de sentirnos hijos de Dios. Sentir ternura, admiración y afecto hacia Dios como Padre, y sentirnos hermanos de los demás y amarlos, porque Dios mismo nos los ha dado como hermanos. El don por el que sabemos vivir profundamente la amistad y tener amigos con los que compartir lo que somos; para poder abrir nuestro corazón y descansar en la confianza.

7. Señor, danos el don del temor de Dios. Un temor que no tiene nada que ver con el miedo. Es un sentimiento profundo por el que valoramos de tal manera el don del Amor que Dios nos da, que tememos perderlo, como tememos perder el tesoro más precioso que tengamos.

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