viernes, 3 de octubre de 2014

Breve reflexión: La Palabra y las palabras.


Vivimos en un mundo supercargado de palabras, palabrerías y vendedores de las mismas. Auténticos profesionales que a través de la venta de humo, escondida tras unos discursos grandilocuentes son capaces de convencer a las mayorías de que su propuesta es la auténtica, la que le conviene al ciudadano. Después, el tiempo se encarga de ponerlos en su sitio.


Pero existe otra PALABRA, con mayúscula, universal, que vale para todos los tiempos y todos los lugares geográficos. Que vale para todas y cada una de las personas. Porque es Palabra Viva, que actúa en la persona que cree en ella, transformándola, haciéndola diferente, cambiándola, haciéndola más humana y más íntegra, a la vez. Es la Palabra de Dios. Mi guía, mi faro, el espejo donde cada día procuro mirarme.


Texto elaborado por Francisco Camacho Camacho, diácono permanente en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista, de San Juan de Aznalfarache.

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