sábado, 30 de mayo de 2015

Evangelio y breve reflexión para el domingo 31 de mayo de 2015


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 28, 16-20
En aquel tiempo los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

-- Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo.

Glorificación (Mateo 18, 16-20)
Por la luz que brotó del Big bang, y las innumerables partículas que, en alarde de creatividad y caótica regularidad, vieron la existencia en la primera proto-estrella: ¡Gloria!
Por el universo que va expandiendo su hermosura en derroche –aun no comprendido- de fuerzas y materia que forman el claroscuro del firmamento: ¡Gloria!
Por la vida que en insospechadas formas y en maravilloso equilibrio se ha ido formando en nuestro planeta: ¡Gloria!
Por nuestra inteligencia y nuestros sentimientos que nos permiten conocer y amar, comprender y agradecer, acoger y entregarnos –a Tu imagen y semejanza-: ¡Gloria!
Por tu Hijo Jesucristo que nos enriqueció con su pobreza, que nos iluminó con su encarnación y su palabra, con su Cruz y Resurrección: ¡Gloria!
Por tu Espíritu que nos interpela y nos guía, que nos regala tu Amor mismo y tu reconciliación: ¡Gloria!
Porque en nuestras debilidades y sufrimientos, porque en la injusticia y hasta en la calamidad, sabemos que quieres que el amor que vivimos sea eterno en tu presencia: ¡Gloria!, ¡Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu que nos permite glorificarte! 

Reflexión realizada por el Rvdo. P. José Joaquín Castellón Martín, administrador parroquial de la Parroquia de San Ildefonso (Mairena del Aljarafe).

No hay comentarios:

Publicar un comentario