miércoles, 10 de junio de 2015

Breve comentario sobre el Evangelio del 14 de junio de 2015, desde la Parroquia de San Ildefonso (Mairena)


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".
Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Breve comentario sobre el Evangelio del 14 de junio de 2015
Al ritmo de la vida (Marcos 4, 26-34)
Pocas cosas en la vida se suceden con el tiempo del “clic” electrónico, más bien se van fraguando con el tiempo de sembrar y cosechar, un tiempo de maduración lenta. Tanto lo malo, como lo bueno. En una época de quererlo “todo y ahora” nos engañamos y nos frustramos con mucha facilidad porque el ritmo de la vida no es así.

Uno de esos dinamismos que han de ir germinando y dando fruto es el de alentar a los jóvenes que busquen una profesión con la que aportar lo mejor de sí mismos a sus hermanos, a la sociedad. Durante décadas les dijimos a muchos jóvenes que el mejor trabajo es aquel que sólo exige estar sentado delante de un ordenador, con aire acondicionado, y si es en la empresa pública mejor, porque eso supone estabilidad de por vida. ¿Haciendo qué?, no importaba; mientras menos, mejor.

Triste futuro. Una sociedad que propone tal horizonte de vida a sus jóvenes es una sociedad profundamente enferma. En la Iglesia tampoco hemos alentado en los jóvenes la virtud de la laboriosidad, la vocación de ser colaboradores de la Creación con nuestra creatividad cotidiana. Se nos fue la fuerza reivindicando clases de religión, o animando a participar en asociaciones de solidaridad; cuando hemos hablado a los jóvenes de la vocación se entendía a la vida consagrada o a entrar en el seminario.


Toca comprender y sentir que con nuestro quehacer diario somos instrumentos de la alegría y la creatividad de Dios Padre, cada día. Que nuestro trabajo cotidiano es, también, semilla de Reino. Madres, profesores, enfermeros, juezas, tenderos, informáticas,  albañiles…, Dios hace girar el mundo con nuestro esfuerzo de cada día. 

Reflexión realizada por el Rvdo. P. José Joaquín Castellón Martín, administrador parroquial de la Parroquia de San Ildefonso (Mairena del Aljarafe).

No hay comentarios:

Publicar un comentario