martes, 30 de junio de 2015

“Traer tantas almas para Dios como sea posible”, por D. Antonio Santos Moreno

Interior del templo y sacristía de la Parroquia de Santa María de la Estrella
(Coria del Río).

“Traer tantas almas para Dios como sea posible”. Como Párroco de la Estrella de Coria me he tomado esta frase muy a pecho y se ha convertido en el principal objetivo como sacerdote.

Así lo estoy haciendo tras haber transformado nuestra parroquia a lo largo de estos años. El mérito no está en mí, sino en sentir permanentemente que soy instrumento del Señor. Las puertas de la iglesia están de par en par y visto de cleriman y de sport porque “todos, cristianos o no, tienen derecho a ver un sacerdote fuera de la iglesia”.

De 300 feligreses en Misa a 1500 en el fin de semana y más de 60 a diario, el balance es abrumador. Cuando llegué en 2007 a la parroquia con ciertos temores, y con cierta mala prensa interna pero con mucho cariño precedente e ilusión a raudales por los nuevos retos.

Recuerdo lo primero que hice fue abrir el templo todos los días y celebrar en el altar mayor. Ahora la iglesia permanece abierta casi todos los día y hacen falta sillas adicionales para albergar a los fieles. Más de 300 en cada misa y cuatro todos los domingos ese número más incluso en las grandes fiestas. Sin contar con las de niños que llegan a 500. Casi 2000 niños se han bautizado desde que llegué a la Parroquia. Casi 600 confirmaciones y otras 80 en próximo octubre.  Tengo 170 primeras comuniones al año y más de 400 unciones de enfermos. 

Una de las iniciativas principales es revitalizar la fe de la parroquia y conseguir tal afluencia de gente de toda edad y condición social a la oración, a la celebración y y la confesión. No basta con los de siempre, aunque sean un tesoro... Algunos un regalo ... Otros "...." También. Antes de la apertura del templo, cada mañana o tarde ya hay gente esperando en la puerta del despacho para poder acudir a este sacramento del perdón, del acompañamiento espiritual o un consejo.

Creo en una iglesia siempre abierta no solo de puerta sino de corazón. Otra de nuestras señas de identidad más características es la de tener el templo abierto. No podemos abrir antes de misa media hora, la misión de la parroquia es “permitir y facilitar el encuentro del hombre con Dios” y el cura no puede ser un impedimento para esto. Iglesias abiertas...

El templo debe favorecer el nexo con Dios. En una entrevista afirmaba convencido que “si hoy en día la iglesia no está abierta es que de cierta manera no tenemos nada que proponer, que todo lo que ofrecemos se acabó. Mientras que en este caso la iglesia está abierta todos los días, hay gente que viene, prácticamente nunca hemos tenido robos, jjj algún ventilador... hay gente que ora y le garantizo que esta iglesia se transforma en un instrumento extraordinario que favorece el encuentro entre el alma y Dios. 

Una iglesia abierta y con el sacerdote a la vista. No solo para una vista estética sino de corazón, oliendo a oveja, aunque con heridas y torpezas, con los creyentes y los que no lo son. Este es mi método: la presencia de Dios y su gente en el mundo secularizado. Sin miedo, sin prejuicios... Con la libertad que da el amar con gratuidad. La formación y el compromiso auténtico.

La importancia de la liturgia y de la limpieza. Y aquí llega otro punto clave para este sacerdote que hoy se confiesa con vosotros. Nada más llegar y con la ayuda de un grupo de laicos hemos renovado la parroquia, los salones... Se ha limpiado y la hemos dejado resplandeciente. Para mi este es otro motivo de por qué la gente opta por volver a la iglesia. “Cómo quiere que se crea que Cristo vive en un lugar si todo no está impecable, es imposible”.

Por ello, los manteles del altar y del Sagrario tienen un blanco inmaculado. “Es el detalle el que hace la diferencia. Con el trabajo bien hecho nos damos cuenta del amor que manifestamos a los seres y a las cosas”. De manera tajante aseguro que “creo que cuando se penetra en una iglesia donde todo no está impecable es imposible creer en la Presencia gloriosa de Jesús”. No es el brillo exterior sin más, ente todo lo que brilla en tu corazón.

La liturgia se torna en el punto central de mi ministerio y mucha gente ha sido atraída a esta iglesia por la riqueza de la Eucaristía. “Esta es la belleza que conduce a Dios”, cuando cuido la homilía.

Las misas están siempre repletas y en ellas hay procesiones solemnes, incienso, cánticos cuidados… Todo hecho al detalle. “Le doy un trato especial a la celebración de la Misa para mostrar el significado del sacrificio eucarístico y la realidad de la Presencia”. “La vida espiritual no se concibe sin la adoración del Santísimo Sacramento y sin un ardiente amor a María” por eso la adoración nocturna, los primeros viernes, los jueves eucarísticos.

Las homilías son también de lo más preparo y le doy máxima importancia, son catequesis, son meditaciones compartidas. En ellas llamo siempre a la conversión, por la salvación del hombre, por la mía también. En mi opinión, la falta de este mensaje en la Iglesia de hoy “es quizás una de las principales causas de la indiferencia religiosa que vivimos en el mundo contemporáneo”. Ante todo claridad en el mensaje evangélico. Necesitamos mejorar el mensaje, acercarlo al lenguaje de hoy, la mismas palabras de Jesús. Por eso advierto de la frase tan manida de que “todos vamos a ir al cielo”. Esta es para él “otra canción que aprendernos" debido a que hay que luchar, empezando por el sacerdote, para llegar al Paraíso.

El cura se ha de notar. Para mi es primordial que el cura pueda ser distinguido entre la gente. “Todos los hombres, empezando por uno que cruza el umbral de la iglesia, tiene el derecho de reunirse con un sacerdote. El servicio que ofrecemos es tan esencial para la salvación que nuestra visión debe hacerse tangible y eficaz para permitir esta reunión”.

De este modo, soy sacerdote 24 horas al día. “El servicio debe ser permanente. ¿Qué pensaría usted de un marido que en su camino a su oficina por la mañana se quitara su alianza?”.
En este aspecto es muy insistente: “en cuanto a aquellos que dicen que el habito o el cleriman crea una distancia es que no conocen el corazón de los pobres para los cuales lo que se ve dice más de lo que se dice”.

Sin embargo, mi misión no la desarrollo únicamente en el interior del templo sino en todo el pueblo, también por los no creyentes. Desayuno en los cafés del barrio, allí hablo y me reúno con los fieles y con gente no practicante. Los llamo pequeñas capillas. Así he conseguido ya que muchos vecinos sean ahora asiduos de la parroquia y he convertido a esta iglesia, nuestra parroquia en una parroquia totalmente resucitada, en camino... Y siempre en las manos del Señor. Un abrazo en el Señor.

Texto elaborado por el Rvdo. P. D. Antonio Santos Moreno, Pbro., Párroco de Santa María de la Estrella (Coria del Río), para su perfil personal en Facebook y compartido el pasado día 28 de junio de 2015, a quien agradecemos su conformidad para poder transmitir este testimonio de fe. Los mejores deseos para con él y con los demás sacerdotes de nuestro arciprestazgo; que el Señor les bendiga a ellos y a todos los feligreses con mucha más fuerza en los próximos tiempos para seguir llevando el Amor de Dios a los demás.

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