sábado, 18 de julio de 2015

Evangelio del 19 de julio de 2015 y breve comentario


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 6, 30- 34
En aquel tiempo los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
-- Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Comentario al Evangelio del 19 de julio de 2015
Con Calma (Marcos 6, 30-34)
Enseñar requiere calma. Enseñar algo importante, que se incorpore a la forma de pensar y de vivir de alguien, que transforme significativamente su vida, requiere calma.
Por eso para enseñar son malas las prisas, las palabras tajantes, las condenas, las descalificaciones. Enseñar requiere acoger el universo mental de la persona a quien se enseña, saber cuáles son sus miedos y sus fortalezas, sus dudas y sus prejuicios. Enseñar requiere acoger sin conformismos. Toda la paciencia necesaria, todos los ejemplos y  recomendaciones, pero sin renunciar a la verdad. Enseñar requiere inconformismo con la ignorancia y el error. La renuncia a la verdad trae siempre injusticia y deshumanización.

Enseñar requiere serenidad y humildad. Quien enseña sabe que tiene algo que el otro necesita; pero también que es el otro el que verdaderamente importa; que es el ritmo del otro el que hay que respetar; que son los logros del otro los que dan sentido a la propia actuación. Un buen maestro no puede sino alegrarse de que sus discípulos lo superen.

Es verdad que la vida enseña muchas cosas, y que pocas veces escarmentamos en cabeza ajena. Pero esa misma vida nos enseña a arrepentirnos de tantas veces como no escuchamos a quien con calma quiso enseñarnos. Muchos sufrimientos nos habríamos ahorrado.

Calma para enseñar; calma para aprender. Todos somos discípulos; tú también; y hemos de estar dispuestos a aprender de las enseñanzas del Maestro que nos espera en cada persona, en cada circunstancia, en cada recodo del camino.

Reflexión realizada por el Rvdo. P. José Joaquín Castellón Martín, administrador parroquial de la Parroquia de San Ildefonso (Mairena del Aljarafe).

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