viernes, 3 de julio de 2015

Evangelio del 5 de julio de 2015 y breve comentario


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 6, 1-6
En aquel tiempo fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que le oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros aquí?" Y desconfiaban de él. Jesús les decía:
-- No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

Palabra del Señor.

Breve comentario al Evangelio del 5 de julio de 2015
Te haces fuerte (Marcos 6, 1-6)
La fuerza se realiza en la debilidad”, parece paradójico y hasta contradictorio, pero es profundamente verdadero. Ya decía Heisemberg, el físico cuántico, que lo contrario de una verdad superficial es un error superficial, pero lo contrario de una verdad profunda es otra verdad profunda.
Si nuestra fortaleza no pasa por la debilidad de aceptar ponerse en las manos del otro, por el detenerse ante su libertad, por llamar respetuosamente a su corazón, sólo podremos vencer, imponer nuestra voluntad o nuestras razones, pero no ser acogidos y amados; nos saldremos con la nuestra, pero no seremos de nadie, enquistándonos en nuestra suficiencia.
La fortaleza de Dios siempre se detiene ante la libertad de la acogida de la persona.
Los profetas eran una voz ante la que se podían tapar los oídos; los apóstoles un testimonio, ante el que se podía mirar a otro lado; el propio Jesucristo eligió el camino de la debilidad para enamorar a quien lo viera. Debilidad en el pesebre, en su profesión, en su misión y en su cruz. Esa debilidad se tornaba fuerza irrefrenable cuando un corazón humano se dejaba penetrar por su Espíritu. Entonces no había ley ni costumbre, prohibición o pena que detuviera a quien había sido iluminado por su rostro.
La fuerza se realiza en la debilidad; sólo a condición de que esa debilidad sea acogida por quien se siente persona. No hagas planes de dominio, sino de interpelación; no quieras mandar, sino servir; no pretendas enseñar sabiduría, sino señalar el comienzo de un camino que tú también estás recorriendo.

Todo es más fácil; ni vencer, ni convencer; simplemente ser.

Reflexión realizada por el Rvdo. P. José Joaquín Castellón Martín, administrador parroquial de la Parroquia de San Ildefonso (Mairena del Aljarafe).
https://www.facebook.com/josejoaquin.castellonmartin?fref=ts 

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