miércoles, 2 de diciembre de 2015

Carta desde el monasterio (2015)

Imagen de un monasterio.

Quiero compartir con vosotros lo bonito que es todo cuando se vive enamorado de Cristo.

Carta desde el monasterio:

Muy estimado Padre Antonio: Ha pasado un año desde que ingresé en este monasterio, ahora rompo mi silencio con esta carta. Son las ocho de la noche, pronto deberé de ir a la cama, ya que la campana y el hermano despertador nos levantarán a las tres de la mañana. Durante este domingo he estado pensando como mi vida ha ido caminando, sólo Dios sabe el porqué de tantos interrogantes, pero lo cierto es que el tiempo aquí es diferente, en el mundo nunca se detiene y sin embargo, en el monasterio se suspende en una especie de no tiempo, donde todo es presente.

Padre Antonio sólo se me permite tres cartas anuales. Escribí a mis padres y también tengo ilusión de hacerlo estas navidades, ahora el maestro de novicios me ha dado permiso para escribirle y lo hago antes de que llegue el adviento.

La vida monástica es más suave desde dentro que desde fuera, pero sobre todo es austera. Paso casi todo el día en soledad, en una celda en la ladera de una montaña, que esta formada por tres habitáculos: El Ave María, que es donde se come, se trabaja y se realiza la Lectio Divina.

El dormitorio donde se encuentra una dura tabla que hace de cama, con dos mantas, y una gran cruz sobre la pared de madera. Y por último el oratorio, donde sólo hay dos iconos de la Madre de Dios y de Jesucristo. También la celda posee un pequeño jardín.

Aquí, entre esas paredes he pasado casi todo este año. El silencio, que a veces es aterrador se convierte en murmullo suave que me conduce a la fuente escondida que mana y corre, como diría San Juan de la Cruz. No puedo leer por obediencia más que el evangelio, y me paso días enteros rumiando sus palabras.

A veces una sola frase me sirve de alimento para una semana. La repito con el corazón, en silencio, y como lluvia fina me va humedeciendo mi alma. Otras veces suelo escribirla y la pongo el oratorio en la pared, para mi mis ojos también participen cuando el corazón y los labios se silencian.

Un amigo en el Señor.

Texto compartido por el Rvdo. P. D. Antonio Santos Moreno, párroco de Santa María de la Estrella (Coria del Río), en su perfil en Facebook el día 28 de noviembre de 2015.

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