miércoles, 13 de enero de 2016

Lectura del Evangelio del domingo 17 de enero de 2016 y breve reflexión


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 2, 1-11
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo:
-- No les queda vino.
Jesús le contentó:
-- Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes:
-- Haced lo que él os diga.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo:
-- Llenad las tinajas de agua.
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.
El mayordomo probó el agua convertido en vino sin saber de donde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el agua, y entonces llamó al novio y le dijo:
-- Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú en cambio has guardado el vino bueno hasta ahora.
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra del Señor.

Breve reflexión del Evangelio del 17 de enero de 2016: "Vino nuevo" (Juan 2,1-11)

“Nos fuimos a vivir juntos, como los jóvenes de nuestro tiempo se van a compartir toda la vida, aunque sin el valor de reconocerlo. Nos fuimos a vivir juntos y nuestra vida era un lienzo en blanco en el que queríamos pintar futuro. Soñábamos en vivir una aurora cada noche y un cielo cada mañana. Soñábamos en crear algo distinto, porque cada pareja piensa que inventa el amor, y así es. Creíamos que no podíamos amarnos más, y no habíamos comenzado el camino de la entrega…

Luego la vida nos mostró que el amor se cincela a golpes; que la ilusión ha de realizarse en la debilidad de nuestro espíritu y en la necesidad de nuestra carne. Vino la enfermedad; vinieron los problemas; vinieron torbellinos de vida, con nombre de niños, que nos arrebataban de nosotros mismos y parecía que nos  obligaban a olvidarnos de todo. Pero no lo hicimos.

No nos olvidamos del Misterio que nos fundió en un solo cuerpo; no nos olvidamos de la Palabra que nos dimos en sincera soledad; no nos olvidamos de que en nuestro corazón y en el latir de nuestro amor hay Alguien más grande que nuestra propia limitación. Y nuestro amor fue realizándose; fue cumpliendo promesas, sin que otras nuevas faltaran. Ante el error pusimos perdón; ante la dificultad, entrega; ante la incomprensión diálogo; ante los problemas, silencio compartido.”

Es bonita la ilusión, pero más hermosa es la sólida entrega que se abre al futuro. Y sois muchos los que transformáis la ilusión en amor, y un amor abierto a un futuro de mayor entrega.

Reflexión realizada por el Rvdo. P. D. Joaquín Castellón Martín, párroco de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache.
Puede ver sus otras reflexiones semanales en el perfil en Facebook:

No hay comentarios:

Publicar un comentario