lunes, 25 de abril de 2016

Evangelio del domingo 1 de mayo de 2016 y breve reflexión


Evangelio del domingo 1 de mayo de 2016, según San Juan 14,23-29. 
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. 
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. 
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. 
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.» 
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! 
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. 

Reflexión al Evangelio del 1 de mayo de 2016: “Por caminos desconocidos” (Juan 14,23-29)
Por caminos desconocidos nos llevan la vida y el Evangelio.
Vivir es acoger situaciones y experiencias nuevas, para las que no estábamos preparados, que llenan de sorpresa o zozobra nuestro corazón. Sin esperarlo abandonamos el regazo materno y formamos un grupo de amigos en ilusiones e intimidad; sin esperarlo sentimos sediento nuestro corazón y nos enamoramos; sin esperarlo acogemos, alegres e inconscientes, la gracia de ser padres; sin esperarlo somos los responsables y cimientos de un hogar; sin esperarlo vemos cómo la vida nos pasa por delante y nos reta a sumergirnos en ella.
No tengas nunca miedo, a cada nuevo reto de la vida, el Espíritu nos acompaña, nos fortalece y nos protege. No temas, afronta los retos con sensatez y audacia, poniendo de tu parte todas tus luces y energías, que el Señor nos prometió su Espíritu: El Padre enviará en el nombre de Jesús a un Defensor, al Espíritu.
No dejes la vida pasar delante de ti sin vivirla en profundidad. Los caminos ya recorridos no nos llevan a lugares nuevos. Estamos en la hora de reinventarnos. Cada parroquia, cada comunidad cristiana, cada grupo de la Iglesia ha de asumir la invitación que Dios nos hace en la claridad de la mañana, en los perfiles de un rostro, en la inquietud honda por vivir al impulso del Espíritu.
El reto de nuestro tiempo es ser creativos, ir recorriendo como Iglesia los caminos del Evangelio. Caminos que compartimos con los jóvenes y las familias, con los enfermos y los refugiados, con los que dudan y retroceden, con los que buscan una economía más humana, con todos los que creen.


Reflexión realizada por el Rvdo. P. D. Joaquín Castellón Martín, párroco de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache.

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