martes, 27 de septiembre de 2016

Evangelio del domingo 2 de octubre de 2016 y breve reflexión, desde San Juan


Domingo, 2 de octubre de 2016: Evangelio según San Lucas 17,5-10. 
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". 
El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería." 
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? 
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? 
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? 
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.» 

Reflexión al Evangelio del 2 de octubre de 2016: “Serena dignidad” (Lucas 17,5-10).

Andamos algunas veces que nos faltan las fuerzas. Todo se nos hace un cerro, todo lo vemos como sembrar en el desierto. Nos llenamos de razones para no poner ilusión en lo que hacemos, para dejar de hacer bien lo que tenemos que hacer…

Quizás estés cansado. Tómate un respiro: un rato largo de paseo, una onza de chocolate, un té tranquilo… Si no se te pasa, algo más hay que mero cansancio. La esperanza brota del amor y la fe, el cansancio hondo y estéril que llamamos desesperanza nace del orgullo y la desconfianza.

La vida no se rige con la lógica empresarial de inversiones-resultados. La vida se rige con la lógica de la semilla, que tiene su tiempo de germinar, su tiempo de crecer y su tiempo de florecer y dar frutos. Puede ser que tu trabajo, algún día, sea como el del trigo, que en unos meses fructifica; puede que sea, en otras ocasiones, como el del olivo que necesita años para que el esqueje se convierta en árbol y de fruto. Espera paciente a que la fuerza que Dios pone en cada palabra, en cada gesto, en cada servicio tuyo despliegue su eficacia. Todo llega.

El tiempo de la semilla, el tiempo del evangelio nos exige fe profunda en la presencia de Dios en nuestra vida, y centrar nuestra vida en Él y no en nosotros mismos. Cuando lo que más importa es “mi” proyecto, “mi” imagen, “mi” decisión, “mi” vida…, más pronto que tarde nos veremos  desfondados, desilusionados y desesperanzados.

Jesús en el Evangelio nos propone una actitud muy distinta, la del trabajador que está satisfecho con realizar la misión encomendada lo mejor que supo y pudo, que no siempre fue mucho: “Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.
                    

Realizada por el Rvdo. P. D. José Joaquín Castellón Martín, párroco de San José Obrero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario